18 julio 2010 Nacho Alonso Un comentario
Esta curiosísima obra de arte, está pensada por Katrin Baumgarten, quien quiere mostrarnos la unión entre la repugnancia, la incredulidad y el asombro, estudiando la reacción de las personas al pulsar (o intentar pulsar) un interruptor. La obra está literalmente colgada de una pared, como no podía ser de otra forma, en la que 14 interruptores, a cada cual más original, nos incitan a ser pulsados.

Lo bueno es que ninguno de ellos sirve para encender una luz, sino que está programados para que se ericen unos pelillos, segreguen una sustancia extraña, se escondan impidiendo ser pulsados, tengan una textura especial…
Es curioso pero, un interruptor, es sin duda el objeto ideal para interactuar.
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Que asco xD ese que le sale la cosa :S